VOLANDO VOY
Hace cinco días que te perdí y la verdad, no me lo creo. Me parece imposible que no te vaya a volver a ver, a oír, a tocar. A quién se le van a iluminar ahora los ojos cuando yo aparezca?. Quién se va a alegrar tanto de verme como tú?. En quién me voy a apoyar?. Tu siempre me diste tranquilidad, porque siempre estabas ahí, y yo lo sabía. Tu nunca me fallaste. Ay Taviño!!!, qué voy a hacer yo sin ti?, y Tana?.
No, no consigo pensar en la idea de no volver a verte, de no hablar contigo nunca más, de no volver a escuchar tu voz. Me parece increíble.
Te fuiste sin despedirte, sin que te pudiera decir adiós, sin avisar. No me sale de la cabeza la última vez que estuve contigo, este verano, en areas. Yo me despedía con la mano, mientras subía por las escaleras, y tu sonreías diciendo: “Pásalo bien, Pato, diviértete”.
Tu Pato te va a echar tanto de menos, tanto. Ay dios!!, no puedo evitar las lágrimas cuando pienso en ti, aunque también me sale una sonrisa.
Ay!!, no sabes que vacío dejas en mi vida y en mi corazón. Estoy a punto de aterrizar en una ciudad fantástica, y en vez de estar contenta y feliz, -tu ya sabes cuanto me gusta viajar, a quién me pareceré?,- no consigo dejar de pensar en ti. Debe ser la primera vez en la historia que no tengo ganas de hacer un viaje, Tú crees que habrá que llamar a la NASA para que investiguen ese fenómeno paranormal?, jaja. ~
Fuiste y eres tan importante en mi vida. Siempre estuviste ahí, en los buenos y en los malos momentos, parece un tópico pero no lo es. Tu siempre estabas ahí y yo no sé como va a ser ahora, eras mi colchón, la tranquilidad. Nada me agobiaba demasiado porque sabía que tu estabas ahí para ayudarme. Y ahora?, qué voy a hacer?.
Ay Tavuchi!!!, yo no se cómo va a ser esto sin ti. Por ahora muy jodido, - vale ya no digo tacos, perdona – Dicen que el tiempo lo cura todo, pero yo sé, por experiencia propia, que no, como mucho anestesia, pero no cura y mucho menos el vacío que tu ausencia deja en mi corazón y en mi vida.
Ay Tavo!, no sabes cuanto te quiero y que falta me haces, a mí y a más gente, en especial a Tana. Estas palabras pretenden ser una especie de despedida, pero solo verbal porque tu nunca te vas a ir de mi vida. No me diste tiempo de decírtelo en persona, aunque tu ya lo sabías porque aunque nunca te solté un discurso siempre supiste lo mucho que yo te quería, sabes que fuiste un segundo padre para mí y que siempre estarás en mi corazón. Nunca te olvidaré, un montón de bicos de tu Pato, la niña de tus ojos.

2 Comments:
Tienes razón. No existen las palabras de consuelo cuando se nos vacía el alma. Pero vale la pena pronunciarlas, para aliviar esa misma alma que aunque nunca volverá a ser la misma tiene que aprender a volver a sentir. A ser feliz, a aceptar las injusticias de la vida, a soportar el dolor, el vacío, la ausencia. A entender que ese Dios al que clamamos cuando nos duele el corazón puede que sí esté ahí y que sí tenga sus razones... Pero qué razones tan estúpidas deben ser las suyas... Qué lógica tan absurda por la que decide llevarse a los que más queremos y más necesitamos. ¿Volver a oir su voz? No, no lo harás porque te has quedado sorda. Pero él te sigue hablando, te susurra al oído cada mañana para darte fuerzas para salir de la cama. ¿Volver a verlo? No, porque te has quedado ciega. La muerte tiene estas cosas, no nos priva de los seres queridos, nos priva de los sentidos para seguir sintiéndolos. Porque ellos no se van, simplemente nosotros dejamos de verlos. Oye, Pato, éstas no son palabras de consuelo, o sí lo son, porque en estos momentos son las únicas que se dejan pronunciar. Él se ha ido, pero todavía está. Él te ha dejado, pero sigue estando a tu lado. Ánimo, guapa, no dejes que te abata la melancolía. No dejes que te pueda la tristeza. Piensa en él, en sus momentos. Acuérdate de su voz, de su sonrisa, de las cosas que hicísteis juntos. Llora si hace falta, todas las lágrimas del mundo. Serán justas. Serán necesarias. Pero después, ponte en pie, sonríe a la vida y sigue adelante porque él te quiere ver así. Porque él te grita que lo hagas. Porque él sigue estando contigo para tener la completa seguridad de que estás bien, de que estarás bien, de que acabarás estándolo...
Lo siento mucho, neninha...
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